Empoderamiento y capacidad organizativa de las mujeres ancashinas

En el distrito Antonio Raymondi – Raquia, 47 mujeres han criado y comercializado cuyes para el mercado local, con un éxito de demanda considerable. Desde el 2017 se constituyeron como la Cooperativa Agropecuaria Antonio Raymondi y han logrado conseguir el apoyo de un programa-concurso nacional, de una ONG – CEDEPAS Norte-, de la Minera Antamina y del Proyecto CISAL, para la construcción y el funcionamiento de un Centro de Beneficio de cuyes, con el valor agregado de vender los cuyes procesados.

Su presidenta, la señora Nilda Cadena, dice que “actualmente vendemos cerca de 200 cuyes por semana y damos trabajo a 4 madres de familia de Raquia. Estamos en capacidad de aumentar la producción si buscamos los mercados de la costa y así aumentar los puestos de trabajo para más madres.”

En la actualidad es el único centro de beneficio del cuy en la región Ancash, que demuestra un ejemplo de innovación y organización.

El Fondo CISAL y la inclusión de la tercera edad

Justo Jácome Huamaliano vive en el sector de Mataquita, Jangas, y se dedica a la apicultura desde hace 20 años. “Todo el pueblo me compra mi miel porque sabe que es pura, sin aditivos, sin mezclas…” dice con mucho orgullo, sustentando su proyecto de ampliación de colmenas, frente al Comité Administrador del Fondo CISAL, al que ha solicitado unos 6,500 soles.

Con ese pequeño capital, don Justo ha comprado 20 abejas reinas, 20 cajas de colmena, ahumadores y algunos otros implementos para el manejo del apiario. También quiere ponerle una etiqueta a su producto, “para que me conozca más gente”.

Don Justo tiene 79 años. “Hago esto porque amo a mis animalitos que me han dado mi sustento y el de mi familia, y así no dependo de nadie.”

Un buen ejemplo de actividad productiva inclusiva para personas de tercera edad.

Los pequeños negocios como fuente de empleo local

La señora Mariela Cruz, del distrito de Independencia, Huaraz, es una artesana de toda la vida. Ella aprendió el oficio al trabajar con su padre, y le dio su propio giro: confecciona diferentes tipos de carteras de tela, que, en su gran mayoría, confecciona ella misma, con lanas que ella consigue en el mercado.

Fue ganadora de la primera convocatoria del Fondo CISAL y se ha beneficiado con algunas máquinas, con asistencia técnica, para mejorar la calidad de sus productos y darles una marca (PEN 17.000). Acostumbrada y conocida por vender sus productos en ferias locales y regionales, ha aumentado sus ventas en un 20%, luego de sólo unos 4 meses de trabajo con el Fondo.

 “Nos dieron capacitaciones sobre cómo vender nuestros productos, darle valor agregado, cómo ponerle el precio. Yo empecé entonces a hacer muchas más cosas, para obtener más ganancias, y aquí estoy con tres nuevos puestos de trabajos estables en mi local para poder atender a la demanda” comparte Mariela.