Paltay es uno de esos centros poblados andinos típicos, trazados a golpes de informalidad, entre lo rural y urbano, donde las calles comienzan y es difícil saber dónde terminan. Parece que la población acabara de llegar y donde está todo por hacerse. Paltay pertenece al distrito de Taricá, se ubica entre la pista que atraviesa el Callejón de Huaylas y la orilla del margen derecho del río Santa, ése que más allá genera electricidad para todo el departamento y da sus aguas a los dos principales proyectos de irrigación de la costa de Ancash.

En Paltay se encuentra la chacra de la familia Caro Chinchay, padre, madre y 8 hijos. Cirila es la mayor. El padre apenas se da abasto con la producción de la chacra. La madre, con su trabajo, sostiene el hogar. “Mi mamá era todo para nosotros”, afirma Cirila.

Pero entre la pobreza y los problemas hay una atracción fatal: 12 años se invirtieron en defender los linderos de la chacra, amenazados por invasores. Esta defensa, como la tierra, se perdieron. La madre tuvo que abandonar el hogar 3 años para evitar ir a prisión al ser denunciada “por gente mala”, de algo que fue solo “una calumnia bien grande”. “Mi mamá había entregado la vida por ese terreno”, dice con amargura. Cirila ya había terminado sus estudios de primaria y secundaria; comenzaba la universidad en la carrera de Industrias Alimentarias. Tuvo que abandonar, para hacerse cargo de sus hermanos menores, además de asumir la defensa de su madre, contratando a un abogado.

“Ahí me di cuenta de que en la justicia todo se compra; la injusticia era total, era una corrupción…a mí me daba coraje, pensaba que, si yo llegara a tener un cargo, yo sacaría la cara para denunciar…yo me enfrenté con los jueces en su cara…”, dice con rabia contenida.

Y para llevar el sustento a sus hermanos, vendió libros en Cerro de Pasco, fue alfabetizadora en Huancayo y, al volver a su hogar, se dedicó a la confección con lo aprendido de su madre. Quiso retomar sus estudios, pero su madre había regresado, pero ya con una salud muy deteriorada “…lo que me obligó a permanecer en casa. Intenté tomar cursos de contabilidad…pero tampoco pude terminarlos”.

“Ya en mi Paltay, mi comunidad me elige como presidenta de la CLAS[1] y así comienza mi trabajo con los niños…era el año 2000; un año antes nace mi única hija y al ver y reconocer mi trabajo, la organización World Vision[2] (WV) me llama a colaborar con ellos. Primero fue ad honorem y luego de un año, con un salario decente, pude criar a mi hija y conocer a todo mi pueblo…atendí a cerca de 1 500 niños y a sus familias en situación de pobreza extrema, de 5 distritos y 68 comunidades. Con WV experimenté también un cambio espiritual-personal… me acerqué a la Biblia. En total, estuve como 12 años colaborando con ellos. Hoy esos niños ya están grandes y me reconocen, me saludan y sus familias, también mis compañeros, hasta me han pedido que postule como alcaldesa…”

“Ahí aprendí mucho de trabajo en equipo. Vine observando que las autoridades, los alcaldes, eran irresponsables, no cumplían con atender las necesidades urgentes de la población. A través de mí, la municipalidad hizo un convenio con WV para contribuir a la disminución de la desnutrición crónica infantil, pero…no tomaban importancia, invertían el dinero en otras cosas, hacían lo que querían porque nadie los fiscalizaba. Si hubiera habido autoridades municipales responsables, hoy Taricá sería otra cosa…”.

“Yo pensaba…si algún día yo tengo que ver algo con la municipalidad, no seré como estas autoridades…hacían bien poco y…cobraban su sueldo…un fracaso para el distrito…yo veía que los candidatos, cuando hacían sus campañas, llevaban sus regalos a las comunidades…yo nunca haría eso, a mí no me gusta regalar, porque me parece que así comienza la corrupción. Si me eligen, yo quiero que sea sin ningún regalo, si no, nunca seré autoridad…”. Ese fue el momento cuando, con apoyo de los regidores, logró que el alcalde de entonces cediera un terreno para la construcción de la Casa Refugio para la Mujer Ancashina…en Paltay.

“Ya en el 2014 quise hacer una organización de sólo mujeres…comenzamos, pero fue cuando el alcalde anterior me propuso que fuera su primera regidora, lo que apoyaron las comunidades…al comienzo yo no quise, por todo lo que he dicho, pero me insistió tanto, que finalmente acepté con una condición. Le dije: voy contigo, pero si comienzas a hacer mal las cosas, yo seré la primera en denunciarte…la población nos va a elegir pensando que vamos a hacer bien las cosas…cuando comenzamos a gobernar, estuvimos peleando dos años, porque se dejaba llevar por sus funcionarios…yo creo que esto debe venir desde el gobierno central: que no se pueda elegir a cualquier persona, tiene que saber de gestión municipal…”.

Cirila logró tener un frente de tres regidores/as (de 5) que comenzó a hacer bien las cosas. A fiscalizar al alcalde y a sus funcionarios. En ese momento apareció CISAL. Ante la inicial resistencia del alcalde por desconfianza de experiencias anteriores, le fue cediendo espacio a Cirila, como teniente alcaldesa que era. Formó parte muy activa del comité de administración del Fondo CISAL de Taricá. Lideró la propuesta de un programa para erradicar la desnutrición infantil, aprobado por el concejo municipal. Pudo viajar a varios eventos nacionales, representando a su alcalde. Formó parte de la delegación peruana al viaje de estudios realizado en British Columbia para ver los temas de turismo y gestión de residuos sólidos.

“El CISAL ofreció algo distinto…..como yo había trabajado antes con canadienses, sabía que trabajar con ellos era para aprender, para aprovechar…a mí me ha servido mucho lo del Fondo CISAL; he aprendido, la transparencia, el apoyar a emprendedores que sí valoran, a proyectos sociales que quieren salir adelante…y no regalar a familias acostumbradas solamente a recibir; esta institución les va a enseñar, yo les decía, el Fondo CISAL les va a ayudar a mejorar sus capacidades… va a ser un fondo concursable, tienen que prepararse…la gente se dio cuenta y…aprovechó… el no ser asistencialistas, enseñar a pescar, eso me ha gustado; otra cosa ha sido apoyar a negocios que ya se han constituido…que sean sostenibles. Como el caso de la comunidad de Collón…con el programa de turismo estamos generando sostenibilidad. Se están generando puestos de trabajo…si yo fuera elegida por mi pueblo como alcaldesa, yo aplicaría todo lo que he visto en Canadá, lo que hace el alcalde de Elkford”.

Ahora está pensando formar una escuela para regidoras “…porque llegan sin preparación, muchas son muy jóvenes y creo que podemos ayudarles, darles seguridad, con la experiencia que hemos tenido…”.

Abril, 2019

Por Jorge Luis Puerta, coordinador del proyecto CISAL en Ancash

 

 

[1] Comunidades Locales de Administración de Salud, instituidas por el gobierno de Alan García, como una forma de cogestión pública-privada, enfocada hacia la atención de la primera infancia.

[2] Institución cristiana evangélica que opera en 100 países del mundo, con la orientación de atender a la infancia vulnerable, en la modalidad de “padrinazgo”.