En Colombia, más de 7,7 millones de personas han sido desplazadas de sus lugares de origen debido al conflicto interno entre guerrillas, paramilitares y el Estado. En el año 2000, se produjo un desplazamiento masivo en una pequeña y tranquila comunidad de Fonseca, La Guajira. Doce años más tarde, Mayerli Aragón regresó a su comunidad para reconstruir un nuevo proyecto de vida.

“El café ha sido parte de la historia de Conejo, nuestra hermosa comunidad en Fonseca. Mis padres eran productores de café y nací y crecí rodeada de los cafetales. Para mí el café es vida, es pasión y amor. Por eso, volvimos a nuestra comunidad » comparte Mayerli. Maye, como la llaman sus amigos, es la presidenta de la Asociación de Mujeres Productoras de Café en la Serranía del Perijá, La Guajira, la primera asociación de la región dirigida por mujeres.

En 2012, con la ayuda de la Federación Nacional de Cafeteros, crearon la Asociación de Mujeres Productoras de Café. «Teníamos que empezar desde cero. No teníamos nada porque doce años de guerra dejaron a nuestra comunidad sola y abandonada”. Fue cuando la asociación de 20 mujeres comenzó a reconstruir las plantaciones de café y a pensar en una organización que podría beneficiar y transformar las vidas de mujeres jefas de familia y víctimas de la guerra.

La asociación fue beneficiaria de la primera convocatoria del Fondo CISAL. Ahora, ella ha sido seleccionada como beneficiaria de la segunda convocatoria. Hablamos con ella sobre el impacto de su asociación y cómo esto ha transformado a su comunidad.

¿Cómo se ha fortalecido la Asociación de mujeres productoras de café a lo largo de los años?

Somos veinte mujeres fuertes y poderosas que hemos trabajado duro a lo largo de los años. Por supuesto, hemos contado con el apoyo de múltiples organizaciones. Nuestro lema es: si llega una oportunidad, la abrazamos y la aprovechamos al máximo. De esta manera hemos sido beneficiarios de iniciativas del Gobierno Nacional, de agencias de cooperación internacional, y ahora con CISAL y FCM.

¿Cómo contribuyó el Fondo CISAL a la Asociación?

Gracias al Fondo CISAL ahora tenemos maquinaria de alta calidad para procesar y preparar el café que vendemos, tenemos una marca más fortalecida y mejores herramientas de mercadeo. Con la segunda ronda del CF queremos abrir nuestra tienda en Fonseca y ofrecer nuestro café de alta calidad a las personas en La Guajira con maquinaria para capuchino, café expreso y otros tipos de productos.

¿Cuál ha sido el cambio más significativo en los últimos dos años?

Nuestro café se ha posicionado a nivel local y regional. Las personas que vienen a La Guajira quieren probar el delicioso café de las Mujeres de El Perijá, pueden comprarlo en restaurantes de lujo e incluso en el aeropuerto, y pronto en nuestra propia tienda.

Finalmente, como presidente de la asociación, me he demostrado a mí mismo y a otros en mi comunidad, que a pesar de que las mujeres se han mantenido separadas y nos han dicho que no somos capaces de dirigir o dirigir, somos líderes en el desarrollo de nuestra comunidad.