América Latina tiene las ciudades más urbanizadas del mundo. Según los reportes de Naciones Unidas, el 81% de la población vive en las ciudades. Con este panorama, uno de los principales retos para los gobiernos locales en América Latina y en el mundo es la gestión de los residuos sólidos. ¿Cómo ha abordado Áncash un desafío tan complejo?

Áncash ha abordado el desafío de manera regional. En el 2017, una delegación de cuatro gobiernos locales ancashinos viajó al Distrito Regional Capital (CRD, por siglas en inglés) en Columbia Británica para conocer el modelo de gestión de residuos sólidos. CRD es un ejemplo internacionalmente reconocido por promover una cultura de reciclaje, reducción y re-uso de los residuos sólidos que reúne a 13 distritos del extremo sur de la provincia canadiense.

Luego, la municipalidad provincial de Huaraz, las municipalidades de Independencia, Jangas y Taricá firmaron un acta de acuerdo y trabajo conjunto para implementar una planta de relleno sanitario y un plan integral de manejo y tratamiento de residuos sólidos. Olleros, otro municipio distrital que no es socio del proyecto, también se ha sumado a la iniciativa que funciona a través de una Mesa Técnica.

Cinco alcaldes + 17 profesionales en la Mesa Técnica = 200,000 beneficiarios del proyecto

Con la municipalidad de Antonio Raymondi-Raquia y Cajacay, se ha trabajado en búsqueda de soluciones relacionadas con los recursos hídricos y la producción agropecuaria, con la utilización de una herramienta moderna, como es la Zonificación Económica Ecológica (ZEE). Dos expertos municipales participaron en talleres como parte del proceso de la ZEE para guiar un proceso de construcción de la visión de la comunidad para mapear los recursos locales y dar forma al crecimiento y el desarrollo al territorio. «Los talleres fueron bien recibidos por los miembros del público, quienes notaron que no estaban acostumbrados a ser consultados en tales iniciativas de construcción comunitaria», dice Rukshan de Silva, ex planificador de Halton Hills, Ontario.

Como resultado, la municipalidad de Antonio Raymondi-Raquia ha desarrollado un proyecto para mejorar los sistemas de riego y ha llevado a cabo un proyecto piloto sobre la recolección de agua. Este proyecto encontró soluciones técnicas de bajo costo para que 157 familias tengan acceso al agua para riego.

Es un proyecto exitoso que se ha presentado al Programa Sierra Azul del Ministerio de Agricultura para obtener financiamiento adicional. La experiencia ha sido compartida con otros gobiernos locales y hay interés por parte de otras municipalidades de replicarlo.

Mesas de trabajo multi actor

Luego de un estudio de inclusión en 2016, CISAL acompañó a los gobiernos locales a abordar algunos de los desafíos principales identificados. En Taricá, por ejemplo, se creó una mesa de trabajo para encontrar soluciones a la desnutrición y la anemia infantil. En Jangas se creó una mesa de trabajo para diseñar campañas para crear conciencia sobre la violencia en contra de la mujer. En Antonio Raymondi-Raquia, con el apoyo de la minera Antamina se implementó un proyecto para abordar la desnutrición crónica. El proyecto capacitó a 90 mujeres en tejido para empoderarlas económicamente y brindó asesoramiento a padres de familia. El municipio recibió el reconocimiento y una donación del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) por haber reducido el nivel de anemia y desnutrición del 56% al 18%.

Por otro lado, el producto Vive Áncash es una iniciativa innovadora que combina turismo vivencial, cultural y medioambiental. Fue ensayada con éxito en el 2017 y 2018 y es liderada por la Mesa Técnica Interdistrital (público – privada) integrada por dos municipalidades, Independencia y Taricá, dos comunidades campesinas, seis prestadores de servicios turísticos. Varios ganadores del Fondo CISAL se han integrado a la iniciativa para fortalecer la experiencia del Vive Áncash.